En Almería tendemos a convertir en un debate a vida o muerte, entre blanco y negro, entre barcelonistas y madridistas, cualquier cuestión. Pasó con la Ley Antitabaco, pasó con los Juegos Mediterráneos y está pasando con el carril bici. La cuestión es que los argumentos son, mayoritariamente, algo endebles a la hora de ir en contra de este proyecto que va a cambiar Almería como el que le da una vuelta a un calcetín. ¿Cuáles son? ¿Tienen peso? Veámoslos:

1. En Almería hace mucha calor:

Es un argumento por antonomasia. Sorprendente, pero repetido. Nadie se plantea ir andando a los sitios por el calor, pero sí cuando es en bici. Probablemente porque hay quienes piensan que circular en bici es lo mismo que subir el Calar Alto o hacer una contrarreloj en el Tour de Francia. Tan solo hace falta comparar un paseo por la sombra con correr para ejemplificar que ir de un sitio a otro en bici no tiene por qué ser un sacrificio enorme. Además, en Almería las temperaturas de 40 grados que hemos tenido estos días, tan habituales en ciudades ciclistas como Córdoba o Sevilla, son una cosa extraña. Aquí pasar de 35 es algo muy muy raro. Igual que pensar que la temperatura es una excusa. Confesamos que a los que vamos en bici nos sopla el aire de cara, algo que, no nos engañemos, mitiga el calorcito. Y si uno es sudoroso, una camiseta limpia en la mochila y todo solucionado.

Aparcabicis en el centro

Aparcabicis en el centro

2. En Almería hay muchas cuestas:

Por el momento, ninguno de nosotros ha necesitado el piolet para andar en bici por Almería. Y si a alguno le ha hecho falta, que levante la mano. Es cierto que hay zonas elevadas, como Torrecárdenas o Araceli. Pero las cuestas son salvables para un ciclista medio. Las bicis, a día de hoy, cuentan con marchas. Lo de las fixies de piñón fijo son para una estirpe de valientes. En cualquier caso, el carril bici de Almería está diseñado con rampas que no superan el 8% de inclinación para facilitar su uso. Seguro que para subir a lo alto de la Alcazaba ha ascendido rampas con mayor pendiente sin ningún problema. En Barcelona hay más cuestas y el carril bici ha funcionado. Y si no se lo cree, haga la prueba. No le digo que se vaya a Barcelona, solamente coja la bici en Almería. Y si en dos semanas no sube las escasas -y evitables, cambiando el recorrido- cuestas de esta ciudad, nos damos por vencidos. Si aún así no te atreves, sopesa la posibilidad de una bici eléctrica. Ya las puedes encontrar por unos 600 euros y son una gozada para subir las cuestas.

3. Se están quitando aparcamientos:

Sí, es cierto. Muy muy cierto. Tanto como que un estudio de expertos en movilidad, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Almería, alega que hay más aparcamientos de los necesarios. Para que se haga una idea, solo en aparcamientos subterráneos de uso público hay en Almería casi 8.000 plazas de estacionamiento a las que sumar las miles de plazas privadas, las de la vía pública, las de la zona azul… El Plan preveía eliminar más de mil plazas de aparcamiento en la ciudad. Pero cambios de última hora han limitado la eliminación de estacionamientos a apenas 300, la mayoría de zona azul. La lógica es aplastante. Muchas personas no usan la bici para moverse porque están atemorizados de mezclarse con el tráfico. Con los nuevos carriles, ya no habrá excusa. Cerca de 12.000 personas al día los usarán según las prospecciones de lo que ha ocurrido en otras ciudades españolas en las que se ha hecho lo que en Almería. Y eso son 12.000 coches menos en la ciudad. ¿Qué son 300 plazas si hay 12.000 coches menos buscando aparcamiento?

polucion-coches-680x453.jpg.pagespeed.ce.tbeLCmWhRC4. Las tiendas van a vender menos:

Esto, de entrada, supone decir que los ciclistas no compramos. Y la realidad es más bien al contrario. Como gastamos menos en coche y en gasolina, generalmente tenemos entre 50 y 200 euros más al mes para gastarnos en lo que queramos. Y si la tienda nos pilla a mano del carril bici, pues más fácil es que piquemos, ¿no? Lo que es incontestable es que en las ciudades con más coches, los que más venden son los centros comerciales. Al fin y al cabo, qué más te da andar dos minutos más en coche si así tienes todas las tiendas juntas. Sin embargo, las ciudades que han apostado por la bici han incrementado los comercios en torno a las redes ciclistas. Un estudio de la Ciudad de Nueva York habla de un 42% de aperturas en torno a los carriles bici y un crecimiento similar en ventas. Almería no es Nueva York, pero en ambos lugares sus ciudadanos nacemos con dos piernas, dos brazos…

5. Pago mi impuesto de circulación y ellos no:

Lo primero de todo es decir que ese impuesto al que hacen referencia no es un impuesto de circulación, es un impuesto “sobre la titularidad de vehículos de tracción mecánica”. Son cosas bien diferentes. Las bicis no tienen motor (solo las eléctricas, pero no consumen combustible fósil). Y como la mentalidad de ese impuesto es la de gravar la contaminación, pues no pagan. De ahí que los coches eléctricos tengan en Almería una bonificación del 75% del impuesto. En cualquier caso, el reglamento de circulación no da privilegios a quienes pagan más impuesto, más bien al contrario, los coches con más cilindrada -más contaminantes- son los que tienen que apechugar con un recibo más caro.

6. Tengo derecho a aparcar:

paseo_prohibidoSi hay aparcamiento sí, si no… pues no. Pagar el impuesto de vehículos de tracción mecánica no significa que tu ayuntamiento te haya reservado una plaza a tu nombre. Igual que el hecho de tener un bar no te permite poner una terraza si la calle en la que estás no tiene unas características determinadas. La cuestión es que durante las últimas décadas el coche ha sido dueño y señor de la ciudad. Y los ciudadanos hemos perdido el derecho sobre el espacio público. ¿Se acuerdan de cuando se podía jugar al fútbol en las calles? Así que el plan de la bici no es otra cosa que redistribuir el espacio para que los ciudadanos ganemos terreno a las máquinas, como ya ocurrió con la peatonalización de la calle Reyes Católicos. Nada mas.

7. Está mal diseñado: 

Lo sentimos por los ingenieros que han estado días y días currando para dar lo mejor de sí en este proyecto, pero es uno de los argumentos que se oyen en la calle y hay algunos puntos de la ciudad en los que estamos completamente de acuerdo con esta afirmación, especialmente cuando al que se le recorta el espacio es al peatón. El carril bici lleva horas y horas de curro, miles de hojas y mapas de proyecto y, sobre todo, una filosofía que ha tenido un éxito comprobado en otras ciudades como Zaragoza, Sevilla, Valencia o Barcelona: restarle en lo posible espacio al coche creando una red que conecte todos los barrios y los principales centros de atracción de personas (estaciones, colegios, pabellones o zonas de tiendas) por las calles principales. Vamos, que los ciclistas no tengan que dar rodeos. Y en esto, algunos puntos concretos no son los ideales. Es más, muchos de ellos son clarísimamente mejorables. Nosotros, de hecho, habríamos ido mucho más lejos a la hora de plantear un cambio radical en la movilidad. Pero claro, Almería ya estaba construida cuando se proyectó el carril bici, y seguro que esa es la solución menos mala que han encontrado los técnicos. Es cuestión de probar y ver qué funciona y qué no. Y lo que no funcione, cambiarlo.

8. Están quitando plazas para minusválidos:

No lo sabemos. No llegamos tan lejos. Pero la cuestión es que la normativa impone a los ayuntamientos un número de plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida en función de su población. Así que las plazas que se quiten de un lado, se pondrán en otro. O eso, o habrá que reclamar al Consistorio que actúe en consecuencia. Estaremos atentos a lo que ocurra al respecto.

9. ¿Y los aparcamientos para bicis?

Aparcabicis espacio público en AustriaCalma. Las obras del carril bici de Almería están en marcha. Hay prevista la instalación de más de un millar de arcos para amarrar las bicis por toda la ciudad. llegarán en pocas semanas. Ahora, más te vale aprender a candar tu bici. Recuerda que lo ideal es atar ambas ruedas y el cuadro al arco aparcabicis. Te la pueden robar, pero igual que te pueden robar una moto o un coche. La prevención es crucial en estos casos. Mientras tanto, nosotros insistimos: ¿por qué no se animan los aparcamientos subterráneos a implantar arcos seguros? Muchos seguro que se animan a alquilarlos.

y 10. Almería no es Amsterdam, aún hay pocos ciclistas:

Efectivamente. Nos faltan dos cosas cruciales: el barrio rojo y los coffee shops. Bueno, y a ellos les falta el buen tiempo. Detallitos al margen, Holanda en los años 70 era un país motorizado. Sin embargo, sus ciudadanos reclamaron unas calles más pacíficas, para la gente. Y así dieron el giro que dieron. En Sevilla ese giro lo dieron hace una década, y ahora están muy orgullosos de lo que allí ocurrió. En Almería, el 1,5% de los trayectos en la ciudad se hacen ya en bici, mucho más que en Sevilla cuando se comenzó la obra de su gran carril bici (que, por cierto, fue igual o más de polémica que la de Almería). Ahora, uno de cada diez trayectos se hace en bici. ¿A que en pocos años estamos a la par?