Este martes se ha celebrado en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados la esperada comparecencia de la directora general de Tráfico, María Seguí. Había ganas de escuchar qué tenía que decir sobre el borrador del nuevo Reglamento de Circulación que prepara, y que en las últimas semanas ha caldeado el ambiente sobre todo por una de sus medidas más controvertidas como es la obligatoriedad del uso del casco en ciudad.

De su intervención se desprende que, en vista de las críticas despertadas, que hoy se han puesto de manifiesto con la palpable soledad de ella misma y su grupo, Seguí maniobra para intentar ganar tiempo. Lo que explicaría su propuesta de celebración de una ponencia en la que expertos analicen los datos a favor y en contra de la obligatoriedad. Si bien ese movimiento puede interpretarse como un intento de recular conservando algo de dignidad tras las cosas que se han dicho en los últimos meses, algunas frases que ha comentado esta mañana, como su «disposición y voluntad para construir consenso, siempre desde LA VERDAD» o la tajante afirmación de que «el borrador está listo por nuestra parte«, nos llevan a pensar que no tiene la más mínima intención de cambiar su propuesta.

Habrá que estar atentos a los movimientos de las próximas semanas. Por lo pronto, Seguí se ha quedado completamente sola en su cruzada, y hasta dentro del PP no parece que se esté llevando bien tanto ruido en un tema que normalmente suele ser consensuado entre las principales fuerzas políticas. Los exagerados lametazos de cariño y apoyo de la portavoz del Grupo Popular, han confirmado más si cabe ese acorralamiento.

Seguí ha hablado de la reducción de la velocidad en las ciudades, de la tolerancia cero con los infractores y ha justificado el incremento puntual de la velocidad en las vías rápidas. Ha dado algunos datos como que menos del 2% de los desplazamientos diarios se hacen bici, mientras que un 47% son andando, lo que justifica según ella la desproporción de lesiones craneales entre los peatones en comparación con las escasas que se producen en las bicis. La directora de la DGT ha descubierto la pólvora cuando ha dicho que los heridos ciclistas en ciudad son los únicos que aumentan en número, algo lógico teniendo en cuenta la espectacular expansión de la bici de los últimos años. También ha destacado que el Reglamento elimina cualquier referencia al ciclista como un obstáculo de la circulación, pero no ha respondido a los grupos que le han criticado que eso contrasta con la obligación de circular a la derecha del carril sin estorbar a los vehículos a motor.

Creemos positiva  la regulación del uso de remolques y semirremolques para el transporte de personas o carga, algo que hasta ahora no se contemplaba en la normativa y que por fin nos equiparará a Europa en este terreno, así como la reducción de la velocidad en las ciudades a  30 y 20 kilómetros por hora según las zonas, algo que por otro lado, ya se está promoviendo en Europa.

La responsable de Tráfico ha repetido varias veces que lo único que mueve sus decisiones es mejorar la seguridad vial. Pero escuchando las intervenciones de los grupos nos ha alegrado saber que no somos los únicos que vemos determinados intereses por favorecer al mundo del automóvil con algunas medidas, como apuntábamos en nuestra entrada de hace unos días y que algunos consideraron demasiado conspiranoica. Hasta los normalmente comedidos de CIU hablan de «desalentar el uso de la bici» y el PSOE asegura que la DGT «se preocupa más por evitar que las bicis entorpezcan a los automóviles que por la seguridad de los ciclistas» o que «parece que se busca la extinción de los ciclistas». Desde las filas socialistas se ha denunciado que Seguí se ha negado a recibir a los representantes de Conbici y se acusa a la directora de Tráfico de «querer matar moscas a cañonazos»

En general, todos han criticado la falta de información, y algún grupo ha echado en cara esa falta de diálogo de la directora de la DGT con los ciclistas. El más explícito ha sido el representante de UPyD que ha llegado a denunciar que «se respeta mucho a los automovilistas ¿por qué no se hace lo mismo con los ciclistas?». Esta formación también ha preguntado por el comunicado de apoyo a la obligatoriedad de hace unos días firmado por automovilistas y víctimas, una veintena de asociaciones que según UPyD reciben subvenciones de la DGT, por lo que su representante ha preguntado directamente si la DGT estaba detrás de él.

La Izquierda Plural también ha sido bastante crítica. Ha llegado a respaldar las consideraciones de algunos juristas que creen que el Reglamento se extralimita en las competencias de la DGT, e incluso alerta de que esa regulación que se quiere hacer sobre las concentraciones ciclistas como la Masa Crítica, puede ser inconstitucional y atentar contra el derecho de reunión y asociación. «Se sigue potenciando el coche, aunque se diga otra cosa» y «se arrincona al ciclista», ha asegurado la representante de IU.

Prácticamente todos los grupos han hablado de la aumentar el límite de velocidad en las autovías y autopistas, medida que algunos consideran «contradictoria» con esa obsesión por la seguridad de la directora. Alguno incluso, ha dejado caer que se hace para favorecer a las autopistas de pago, que serán las que más podrán incrementar la velocidad, medida sobre la que otros como el PNV han pedido más reflexión y no «marear a los conductores».

En definitiva, nada nuevo sobre lo escuchado en los últimos meses. Seguí ha tenido que agachar un poco las orejas ante tanta crítica, y habrá que esperar a la celebración de la ponencia para ver si finalmente rectifica o saca adelante su propuesta, para la que ha pedido en numerosas ocasiones un consenso a los grupos, que bajo nuestro punto de vista no es más que un llamamiento a que los grupos apoyen SU propuesta.