No, no estamos hablando de ninguna utopía, ya sucede en algunos países como Bélgica u Holanda, y acaba de implantarse en Francia, donde el Gobierno está decidido a fomentar el uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible y saludable. En toda Europa parecen estar decididos a favorecer esta forma de desplazamiento, mientras en España tenemos otras preocupaciones como la reciente obsesión de nuestro Gobierno por regular absolutamente todo lo relacionado con la bici atendiendo más los intereses de los lobbys del automóvil que las reclamaciones de los colectivos ciclistas.

Sistema público de alquiler de bicicletas en la  Plaza de la República de París

Sistema público de alquiler de bicicletas en la Plaza de la República de París. Foto: Coyau

En Francia los trabajadores que se desplacen en bicicleta a sus centros de trabajo serán recompensados a razón de 0,21 céntimos por kilómetro recorrido, que su empresa les abonará en forma de paga extra.  Suponiendo que un trabajador francés acuda a su puesto de trabajo unos 211 días al año, recorriendo 7,5 kilómetros diarios, eso supondría una paga extra de más de 665 euros anuales por usar la bicicleta. Ese parece ser el máximo a cobrar por el momento, pero no está nada mal.

Y los franceses no han descubierto nada nuevo, aunque en estas latitudes exóticas como la nuestra, donde la bicicleta sigue siendo cosa de cuatro soñadores y románticos nos parezca ciencia ficción. En Bélgica las empresas pagan una cantidad similar, en Holanda 0,15 por kilómetro y en el Reino Unido 0,20 libras por milla.

¿Un derroche económico? El Gobierno francés calcula que esta medida le supondrá un desembolso de 20 millones de euros en forma de incentivos fiscales a las empresas que pongan en marcha estas prácticas para fomentar la movilidad sostenible entre sus trabajadores. A cambio, Francia calcula que este plan de la bicicleta permitirá ahorrarse unos 5.600 millones de euros en gastos sanitarios por la mejora en la salud de los franceses que ello supondrá. Todo ello sin contar los beneficios medioambientales, que también tienen sus efectos económicos.

La bonificación para trabajadores que usen la bicicleta no es la única medida de apoyo a este medio en el país vecino, donde actualmente apenas se realizan el 3% de los desplazamientos en bicicleta al trabajo y que se ha marcado como objetivo superar el 10% en los próximos siete años. También se lanzará un sistema nacional de registro de bicicletas para tratar de atajar los robos, entre otras iniciativas.

Ya lo hemos hablado muchas veces desde aquí, la apuesta por la movilidad sostenible también tiene beneficios económicos, pero hay que tener una visión más amplia de la que hasta el momento han demostrado nuestros políticos. Esperemos que pronto veamos medidas como esta en nuestro país.

 @juvaldivia