Hace unos dias Doble Fila visitó las instalaciones de Piaggio en Pontedera, junto a Pîsa. El motivo de estar en Italia no era el museo ni la fábrica en sí, sino conocer cómo una industria que entró en una importante crisis a mediados de los ochenta debido al auge del coche ha sabido reinventarse y superar las dificultades a base de investigación e innovación. Pero no podíamos dejar pasar esta oportunidad de conocer un templo de la movilidad.

La solución a la crisis de Piaggio fue sencilla aunque no por ello parece que cunda el ejemplo, lo que hizo fué reducir el tamaño de sus instalaciones y,  de acuerdo con las autoridades que dispusieron las facilidades legales para ello y algunos fondos, destinar los espacios libres a crear un Polo de Innovación que permitiera generar pequeñas empresas que desarrollaran y aplicaran las mejoras tecnológicas que hicieran a Piaggio mejorar sus productos. Desde nuevos motores mucho más eficientes a robots para la automatización de procesos, pasando por materiales plásticos más ligeros, resistentes y además con un alto porcentaje de material reciclado son algunas de las iniciativas que han salido de ese Polo de Innovación y de las que se beneficia la fábrica de Piaggio.

Pero sin duda lo que atrae a más visitantes es el Museo Piaggio, todo un templo de la Vespa donde pueden encontrarse decenas de modelos originales, a cada cual con su historia particular, además de referencias a la Vespa dentro del mundo de la cultura o detalles de grandes expediciones viajeras hechas sobre una Vespa, que llegaron a subir al Kilimanjaro.

Como podéis apreciar en las imágenes son unas instalaciones muy amplias donde dan cabida a una variedad de Vespas dificil de imaginar, acompañada de una recopilación de información y documentos enorme, donde se pone de manifiesto el enorme valor cultural y social que se le ha llegado a conferir a la Vespa. Y además, la entrada es gratuita.

Doble Fila dejó su saludo en el Libro de Visitas y os invita a que si viajais a la Toscana o a Pisa y os gusta la Vespa, paséis por su museo, no en vano y como dicen en el mismo, la Vespa representa la nobleza de la movilidad. Ahí es nada.

@juanjoamate