Recuperamos para nuestra sección variada de «La Parada» un poema de Raúl Quinto, el cuál surgió como encargo de PLACA para su exposición al aire libre. De esta forma, se logró acercar la poesía a la ciudadanía y Raúl tuvo que lidiar con el tema que le asignaron: «Ciudad y Transporte».

La verdad, es que leyendo y releyendo este poema, recurrimos en nuestra imaginación subyacente, la carencia que tenemos de un Bus nocturno, de un Bus-Búho como lo llaman, que ciudades similares a Almería como Granada, Cádiz, Oviedo y Gijón, poseen desde hace años y en los que albergan historias humanas, dan cobijo a necesidades sociales y derriban muros entre barrios.

Autobús nocturno

El vaho del cristal matiza lo que somos.

Al otro lado la ciudad,
como las líneas de una mano
de niebla. Geometría alucinada.

Un mecanismo al que pertenecemos.

Mira: si limpio el vaho en la ventana
todo ese mundo de certezas
se borrará con él, no habrá ya nada
al otro lado. Nada. Ni siquiera
la sombra de este gesto.

Desapareceremos.

Y el último fragmento del poema
será escrito por nadie.