Se nos caia la baba, en el buen sentido, leyendo el artículo que Yorokobu dedicaba al proyecto Cien Pies que pretende recuperar el hábito de ir al colegio andando y que desde el 1 de Marzo ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Godella.

Acompañados de un monitor y varios voluntarios, se pretende que además el paseo hasta la escuela sirva como itinerario educativo, en palabras de uno de sus creadores, Ramón Marrades: “No es solo un proyecto para que los niños caminen y los coches dejen de contaminar. Es una actividad educativa”. “La idea surgió del club deportivo del colegio Sagrado Corazón. Queríamos hacer algo para evitar los atascos en la ciudad a la hora de entrada y salida de los colegios. Pretendíamos que los niños hicieran más ejercicio y, además, pensamos que era una oportunidad muy buena para que los niños aprendieran a relacionarse con su entorno y adquirieran conocimientos sobre su ciudad”.
Curiosa es la manera que este tiene de definirlo y no menos curioso su funcionamiento: “un autobús de línea pero andando”. También tiene paradas donde los padres dejan a los niños y desde ahí irán caminando con un monitor, algunos voluntarios y otros alumnos de su colegio, de edades comprendidas entre 5 y 12 años.

Y lo mejor de todo, es que genera empleo a nivel local: “La compañía plantea este servicio, que cuesta 16€ al mes (si son varios hijos de una misma familia, el precio se reduce), como un modelo mixto. En Valencia, Barcelona y otras ciudades se hicieron proyectos de caminos escolares solo con voluntarios pero no tenían continuidad en el tiempo

Nada más lejos de nuestra realidad cotidiana, con esa doble fila perenne a las puertas de los colegios, y donde la individualidad bajo pretexto de la seguridad aisla a nuestros hijos de los hijos de los demás, pero también de su entorno, de su ciudad, de su territorio. Y mucho peor si consideramos que es en esas etapas de la formación escolar cuando deben aprender el comportamiento más optimo en lo que a movilidad se refiere, tal y como señalan en este artículo.

Como ya se ha señalado no se trata de un caso aislado, el Ayuntamiento de Córdoba desarrolló una iniciativa similar identificando los itinerarios peatonales más seguros para acceder a los diferentes colegios, que incorporó a su Plan de Movilidad y diferentes ciudades también han avanzado en este sentido.Como siempre se requiere voluntad política, sobre todo la implicación de los equipos de gobierno, así lo refleja que alguna de las propuestas en esta línea presentadas en la provincia de Almería, como la de Izquierda Unida de Roquetas de Mar para implantar un Programa de Itinerarios Escolares Seguros no haya tenido éxito.

Mientras tanto, la hora de entrada y salida de un centro escolar sigue día tras día convirtiéndose en un espacio fuera de toda ley, donde los coches campan a sus anchas y se da por buena toda infracción de la normativa de circulación y seguridad vial con tal de que el vehículo quede lo más cercano posible de la puerta del colegio.