En la comunidad de técnicos especializados en la movilidad urbana, el concepto de «evaporación de tráfico» es ampliamente conocido y documentado. Sin embargo, las restricciones de tráfico que se proponen a menudo en las ciudades, siguen siendo criticadas comunmente por medios de comunicación locales y por las diversas partes interesadas en sus correspondientes medios de difusión. Budapest ha podido demostrar lo contrario a las criticas que llegaron a querer tumbar sus modificaciones en las infraestructuras urbanas y que una vez más, sirve como ejemplo para ser certeros ante infraestructuras ambiciosas que devuelvan la ciudad a los peatones y transporte público, en decrimento de la actual benebolencia con el coche.

En las últimas décadas se han producido una serie de grandes obras de construcción en Budapest y que han tenido las principales vías de circulación cerradas al tráfico rodado. Los ejemplos ambiciosos incluyen la construcción de una nueva línea de metro que afectó a algunos cruces en las principales avenidas, la reasignación del espacio vial en las zonas centrales y la reconstrucción de dos puentes principales sobre el Danubio. En todos los casos, ha habido grandes medios de contracampaña de antemano, pero en realidad, los temores de organizar caos en el tráfico no se realizaron en ninguno de los casos previstos por los medios de comunicación.

b1psEn la actualidad, las obras de construcción de la última fase del programa «Corazón de Budapest» se encuentran en curso y para revitalizar las zonas céntricas de Budapest, se están convirtiendo los espacios por la vía pública en áreas de movilidad blanda (bici/peatón) y de ocio. Actualmente, los carriles de carretera están siendo eliminados de los cruces más importantes y en tan sólo unos días después del cierre de cualquier calle en cuestión, el tráfico se adaptado a la nueva situación. Los datos recogidos demuestran que el tráfico se ha «evaporado» y que la capacidad de las carreteras reducida puede manejar el tráfico igual de bien.

Además, un carril fue eliminado de la autopista urbana quedando sólo uno como un carril bus y el otro como una vía de circulación regular. Actualmente existe una ligera reducción en el uso general de la carretera, y sin aumento de la congestión del tráfico. Aunque en algunas vías de evacuación se registraron ligeros aumentos, los temores de la congestión no tenían fundamento y así quedaron demostrados. Ahora, con los datos de las primeras etapas en la mano, las obras de construcción para nuevas infraestructuras siguen girando el espacio vial y simpatizando con un entorno más favorable para los ciudadanos, ya sean usuarios de transporte público, ciclistas o peatones.

Fuente y más información en el Newsletter del Grupo de Trabajo «Aire»