Sin ánimo alguno de sentar cátedra y dando por entendido que no tenemos la respuesta adecuada a esa pregunta, sí que nos lleva sorprendiendo, a cada paso que se da si cabe más, cómo se está produciendo la aprobación del nuevo Reglamento General de Circulación donde al parecer la medida que más polémica está suscitando es la posible aprobación del uso obligatorio del casco para ciclistas en cualquier tipo de vía.

Llamémosle cantos de sirena, aviso para navegantes o globo sonda, lo cierto es que la obligatoriedad en el uso del casco es una medida que lleva un año entrando y saliendo del reglamento, según la información que manejan los colectivos ciclistas. Lo que ocurre es que de un par de meses a esta parte, entró en el nuevo texto y no ha salido en las diferentes versiones que se han manejado posteriormente, suscitando la alarma de numerosos colectivos ciclistas.

A priori no ponemos en duda que deba ser la Dirección General de Tráfico la que tome la decisión pero en el año 2013  y contando con diferentes entidades que representan al colectivo de ciclistas urbanos, no puede tomarse esa decisión de espaldas a la opinión de los estos y por eso se ha generado la confusión actual. Y las últimas noticias, con una reunión hace unos días en la que no parece que se acerquen posturas, apunta a una gran polémica.

Y lo llamamos confusión porque al debate se han sumado diferentes organismos, que incluso han aportado sus propios informes sobre la peligrosidad a la que se enfrenta el ciclista urbano en base a los que recomiendan la obligatoriedad en el uso del casco. Y como es lógico, también hay informes, y muchos, que dicen exactamente lo contrario.

Y no sólo eso, pese a que destaque la medida de la obligatoriedad en el uso del casco, no son menos importantes otras medidas que también recoge esta modificación del RGC, relativas a la circulación de bicicletas por la calzada o las aceras, o incluso las mayores dificultades para realizar rutas cicloturistas o hastas las conocidas Masa Crítica.

Si miramos más allá de nuestras fronteras, y especialmente a aquellos paises con una mayor tradición en el uso de la bicicleta como medio de transporte, no hay dudas al respecto, ninguno, salvo la «cercana» Australia ha establecido el uso obligatorio del casco en vias urbanas. Por tanto algo falla si se toman decisiones de espaldas a la opinión de los interesados y más aún sin seguir el ejemplo de otros paises que en esto nos llevan unos años (decadas diriamos) de adelanto.

Pero para acabar de complicarlo, y de paso dejar claro que no se trata de una cuestión de colores políticos como alguno ha apuntado, ha empezado la guerra de adhesiones y declaraciones, que ha llegado hasta los Plenos Municipales de las grandes ciudades españolas. Y aquí si que ya no entendemos nada, puesto que casi en cascada se ha sucedido la aprobación de mociones en contra del uso obligatorio del casco en la ciudad en Barcelona , Zaragoza , Valencia, Sevilla, Burgos , Murcia, 
San Sebastián , Vitoria, Terrasa, Huesca, Almansa, 
Valladolid, Bilbao, Córdoba, Palma de Mallorca … algo que ya había solicitado íntegramente la Red de Ciudades a favor de la Bicicleta, que preside Murcia y donde se encuentran aún más ayuntamientos, como el de Madrid.

No puede extrañar por tanto que ya se diga que la modificación del Reglamento General de Circulación que se plantea no va ya sólo contra el colectivo ciclista, sino contra los ayuntamientos que fomentan el uso de la bici, tal y como manifiesta Con Bici.

Desde Doble Fila hemos abordado desde hace meses este tema, dando cabida a diferentes opiniones (los habituales recordaréis que os invitamos a enviar la vuestra) y dejando clara nuestra postura, que creemos que coincide con el sentir mayoritario del colectivo de ciclistas urbanos. Pero si es cierto que,  ya sea porque los principales ayuntamientos de la provincia de Almería no se ven especialmente afectados por estas medidas (a lo que contribuye la ausencia total de sistemas de préstamo de bicicletas, que se verían profundamente afectados por la misma y ha sido el motivo de queja de algunos consistorios) o bien porque la masa de ciclistas urbanos no alcanza a las de otras ciudades de mayor tamaño donde su eco ha sido mucho más patente, en nuestro entorno las diferentes acciones de protesta apenas se han sentido más allá de las redes sociales y hace unos dias el eco de algún medio de comunicación. Si bien parece que aún no está todo cerrado y decidido y queda espacio y tiempo para que nuestros ayuntamientos y la ciudadanía se sumen al debate y manifiesten su opinión.

Por tanto no parece que a priori haya un criterio claro, si técnico, si político, o de qué tipo, que sea el que sostenga tal obligatoriedad, sino más bien, posturas individuales que pesan más o menos en función del puesto que ostente cada persona.Y visto esto, de nuevo la duda ¿qué criterios son los que deben hacer que se tome una decisión de este tipo?

En cualquier caso, flaco favor se está haciendo a la movilidad sostenible si aquellos a los que hay que convencer para dejar aparcado el coche en casa y usar más la bicicleta se encuentran con una confusa maraña de datos, opiniones y hasta posicionamientos de tipo político, en torno a si debe o no usar el casco obligatoriamente cuando se suban a una bici, de manera que ante la duda, posible reprimenda o multa de un agente de la autoridad, quizás prefiera optar por lo que conocen y hoy usan a diario y sigan dejando la bici en casa para sus desplazamientos.

@juanjoamate