Era cuestión de tiempo. Mientras la bicicleta tenía un uso testimonial en las ciudades los problemas de convivencia con peatones y el resto de los vehículos eran puntuales, pero a medida que los ciclistas aumentan, también se incrementan los roces normales de la convivencia en nuestras calles. En Almería aún estamos lejos de eso, aunque cada mañana observamos que más ciclistas urbanos usan la bici para desplazarse al trabajo, pero en ciudades como Barcelona, que han visto multiplicadas de forma espectacular las bicicletas en sus calles, los políticos empiezan a ponerse serios, y la Policia Local empieza a perseguir, por ejemplo, la circulación en las aceras.

En realidad, la norma está vigente en casi todas las ciudades, incluyendo Almería con la Ordenanza de Tráfico donde la sanción por circular en bici sobre la acera es de 60 euros, pero hasta ahora no se ha perseguido. Este jueves quisimos conocer la opinión de nuestros seguidores en Facebook y como nos imaginábamos, el asunto ha generado una enorme polémica. Entre los ciclistas los hay partidarios de la permisividad sobre el uso de la bicicleta en las aceras y los que se oponen frontalmente defendiendo que éstas circulen por la calzada.

Los que defienden usar la bici en las aceras hablan sobre todo de la peligrosidad de nuestras calles, en las que los coches son los amos y señores, y la sensación de inseguridad en la calzada es enorme. Los opositores, en cambio, relativizan los riesgos de circular en la calzada y defienden el derecho del peatón a tener un espacio seguro en el que disfrutar de la ciudad. Al fin y al cabo, todos somos peatones.

Desde Doble Fila defendemos, como no podía ser de otra manera, el cumplimiento de las normas. Además, en este caso, consideramos lógico que las bicicletas circulen por la calzada como vehículos que son, y consideramos imprescindible el respeto a los peatones y su espacio. Nunca perdamos esta referencia: las reivindicaciones de carriles bici y espacio para las bicicletas no se deben atender a costa de los peatones, sino de los coches.

Ahora bien, tampoco se puede ser radical en este terreno, puesto que hay muchas cosas que resolver. Por ejemplo, ¿qué hacemos con las zonas peatonales? ¿prohibimos el paso de bicicletas? No pensamos que sea necesario, lo que hay que hacer es regular este aspecto. Entendemos que si bien en las aceras el peatón no debe perder espacio, en las calles completamente peatonales hay suficiente para que peatones y ciclistas convivan sin demasiados problemas.

En Almería, otro de los conflictos típicos es el del Paseo Marítimo. Bastante antiguo, no se tuvo en cuenta cuando se diseñó el uso de la bici, y nos encontramos con un lugar habitual de esparcimiento y encuentro entre los almerienses, en el que está prohibido utilizar la bicicleta. En este caso proponemos una solución similar a la que se está adoptando en Roquetas, donde ya una parte de tramo de los paseos de la Urbanización cuenta con carril bici y en breve se acondicionará en la parte que falta.

En cuanto a la circulación por la calzada, que insistimos, debe ser a falta de carril bici, el lugar natural de las bicicletas, es comprensible el miedo de algunos ciclistas. Nuestras ciudades son auténticas junglas y los conductores de los coches no son nada respetuosos muchas veces, y siempre alegan prisa y falta de civismo ante la lentitud del ciclista. Pero también hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea el uso de la bici, con más naturalidad y normalidad las verán los conductores. No obstante, también habría que pedir la intervención de los políticos, que tan rápidamente empiezan a sacar el talonario de multas en lugar de ver otras opciones más razonables. Por ejemplo, para que las calles sean más seguras para los ciclistas se debe trabajar en la pacificación del tráfico, reduciendo los límites de velocidad en ciudad de 50 kilómetros por hora a 30, entre otras medidas. Algo que se puso como prueba piloto en la ciclocalle de Amatisteros y resuelve correctamente el estrés del ciclista, la seguridad del peatón y la cordura del conductor de vehículos a motor. No hay que inventar mucho, en esa Europa que a veces nos parece tan lejana, estas cosas funcionan y muy bien.