¿Ha servido de algo el Mobility Mob? ¿Circulan por Almería más bicis en las calles y menos coches desde el 2 de marzo? ¿Ha subido el número de usuarios en los autobuses? Los miembros de Doble Fila llevamos estos días respondiendo a este tipo de preguntas desde que hace una semana celebráramos esa acción reivindicativa en el Muelle de Levante de la capital con gran repercusión mediática. Y hemos llegado a la conclusión de que los autores de esas preguntas, algunas inocentes y otras maliciosas, parece que no hubieran entendido nada.

Siguen sin entender que cambiar la movilidad en las ciudades no es algo que vaya a ocurrir de la noche a la mañana. Nosotros lo tenemos asumido. Estamos defendiendo un auténtico cambio cultural y de concepto, una revolución en los modos de desplazamiento y eso llevará su tiempo, harán falta años, muchos años, para empezar a superar ese ‘cochecentrismo‘ que caracteriza a nuestras sociedades.

mobility mob foto reducida¿Por qué hicimos entonces el Mobility Mob? Precisamente porque todo cambio cultural requiere muchas acciones y todos los gestos son necesarios, de todos, de las administraciones, de los ciudadanos, de las empresas… Desde Doble Fila llevamos un año intentando aportar nuestro granito de arena para cambiar todo esto y desde el nacimiento de esta web teníamos muy claro que hay que situar en la agenda de todos este tipo de debates.

Una imagen como la de hace una semana no va a cambiar los hábitos de uso del coche de la noche a la mañana, pero sí es lo suficientemente poderosa como para provocar más de una reflexión sobre lo absurdo de nuestro sistema de desplazamientos actual. Esa imagen, unida a muchas otras cosas, como la pacificación del tráfico en las calles, la idea de desincentivar el uso del coche, cuando no obstaculizarlo, o la potenciación del uso de la bicicleta y el transporte público, contribuirá a ese cambio pendiente.

Bajo nuestro punto de vista las infraestructuras son muy importantes, llámese carriles bici o nuevos autobuses, pero lo más importante de todo es la concienciación ciudadana, la mentalidad de los almerienses, y hacia ellos nos dirigimos todos los días con nuestras entradas, con nuestros concursos, nuestras campañas y nuestras reivindicaciones. Es una argumentación que, como la lluvia fina, tendrá que calar con paciencia y con tiempo.

Creemos que es necesario empezar a cambiar el discurso. Un discurso que hasta ahora consideraba el uso del coche y su posesión como un indicador del éxito de una persona, que mide el grado de triunfo de la gente en función del tamaño y la marca del coche que posea. Que a través de la publicidad, el cine o las series, sigue mostrándonos como aspectos positivos del coche la velocidad que alcanza o su deportividad. Hay que empezar a pensar que eso forma parte del pasado, de una época en la que el combustible era barato y sobraba, y todavía no éramos conscientes de los problemas que ocasiona, para nuestra salud o el medio en el que vivimos, quemarlo hasta en los desplazamientos más absurdos.

Es necesario empezar a considerar el uso del coche como un lujo, que se debe hacer de forma racional y en los casos en los que no hay otra alternativa. Y es necesario empezar a pensar que es políticamente incorrecto abusar del coche en los desplazamientos. El día que eso empiece a suceder en nuestras ciudades habremos dado un paso de gigante, mucho más que todos los autobuses nuevos y todos los carriles bici que las administraciones pongan en marcha.

¿Lo conseguiremos? Echemos la vista atrás. Este pasado viernes 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, seguramente los más jóvenes ignoran que hasta hace poco más de 30 años la mujer española necesitaba el permiso de su marido para poder abrir una cuenta bancaria o sacarse el pasaporte. Posiblemente algunos han olvidado, o desconocen, que a finales de los años 50 era natural la segregación racial en Estados Unidos y estaban penados en muchos estados los matrimonios mixtos. No hace tanto tiempo de eso, pero hoy sin embargo nos escandalizaríamos si alguien propusiera ese tipo de medidas. Las sociedades evolucionan, e igual que hoy en día prácticamente nadie se plantea discriminar a la mujer o segregar por razas en los colegios e instalaciones públicas, posiblemente dentro de unos años nadie entenderá que se coja el coche para recorrer 300 metros, o que nos empeñemos en llevar a los niños a lugares cercanos en coche en lugar de dejarles que maduren y se relacionen con su entorno dando un paseo en bicicleta o andando.

Nosotros somos optimistas, y queremos pensar que dentro de un tiempo, esperemos que no demasiado, echaremos la vista atrás y pensaremos que a finales del siglo XX y principios del XXI, llevamos nuestro amor por los coches más allá de lo razonable. Será en esos momentos, cuando muchos mirarán la imagen del Mobility Mob y la considerarán representativa de los instantes en los que las cosas empezaron a cambiar.

Por cierto, si aún no habéis visto las imágenes del Mobility Mob, las podéis encontrar en las galerías de cada uno de los tres fotógrafos con que contamos ese día (Isa Rodríguez-Ojo de Pez, Miguel Ángel Martín y José Manuel Godoy) y en nuestra sección ‘En los medios’ tenéis toda la repercusión mediática que tuvo el evento.

@juvaldivia