Hoy hemos conocido los planes del Ayuntamiento de Almería para disolver la empresa pública EMISA creada para gestionar la construcción y posterior explotación de diferentes aparcamientos subterráneos en la ciudad.

Se abrirá ahora un abanico de motivos para llegar a esta decisión, habrá quien apunte a la dificultad para vender las plazas creadas, algo que parece que se mantendrá varios años a tenor del escenario económico, y si tiene o no sentido mantener una empresa con apenas actividad, el caso es que todo el patrimonio de la empresa deberá ser gestionado ahora directamente por el Ayuntamiento y por tanto es buen momento para hacer una propuesta sobre el mismo.

Y es que salvo casos puntuales, los aparcamientos presentan multitud de plazas libres, por lo que podrían destinarse algunas de estas a aparcar otros vehículos, en este caso bicicletas. La idea está tomada de la red de aparcamientos públicos de Barcelona, donde ya está en marcha, y consiste en reservar varias plazas, las más cercanas a la cabina de pago por motivos de seguridad, para aparcar bicicletas, disponiendo de aparcabicis para el que quiera anclarlas allí. Por supuesto que se pueden establecer tarifas en función del tiempo que estén estacionadas, no se trata de ofrecerlas gratis, pero creemos que puede ser un buen incentivo para animarse a usar la bicicleta.

De entrada es un hecho, y en Doble Fila damos noticia de ello, que el aumento de bicicletas en las calles también ha hecho que cada vez sean más codiciadas por los amigos de lo ajeno, por lo que aquellos que no quieran o no puedan invertir en un buen candado (que realmente pueden alcanzar un precio elevado) podrían optar por dejarla en un aparcamiento subterráneo y no en superficie por motivos de seguridad, sobre todo si se trata de usuarios ocasionales, pues los habituales ya invierten en un buen candado.

Pensemos en los pocos, pero esperemos que cada día más cicloturistas que visitan la ciudad y puede que con un servicio de este tipo se animen a dedicar un rato un poco más extenso a visitar la ciudad, sabiendo que su bici mientras tanto está aparcada de una manera segura.

En segundo lugar, y muy relacionado con lo anterior, incluso los asiduos con un buen candado podrían optar por dejar su bici en un aparcamiento subterráneo durante la noche, por lo que se facilitaría el uso de la bicicleta como medio de transporte incluso en horarios en los que actualmente hay quien la deja en casa por motivos de seguridad.

Y un tercer motivo podría ser las sinergias que podría generar con el pequeño, y no tan pequeño, comercio de las zonas próximas al parking y la implicación del mismo en un modelo de movilidad más sostenible. El simple hecho de facilitar el tiempo que esté aparcada la bici a cambio de realizar alguna compra, algo que es muy habitual con el coche, puede de un lado animar a tomar la bici, y de otro disuadir de coger el coche. A dia de hoy creo que serán pocos los comerciantes que no hayan visto las bondades de la peatonalización y la bicicleta es un complemento perfecto a la misma, y una iniciativa como esta les daría aún más valor a las zonas peatonales.

Además, y esto ya es ir adelantando, en diferentes ciudades ya hay empresas de paquetería y reparto en bicicleta, en Almería hay alguna iniciativa pero acabará siendo algo usual y más extendido, y para ellas también será muy necesario tener lugares donde aparcar las bicis de una forma segura, por lo que puede ser una excelente medida de dinamización del tejido económico y de una forma sostenible y sobre todo muy sencilla.

¿Qué opinais? ¿Creeis que hay hueco en los semivacíos aparcamientos subterráneos de Almería para unas cuantas bicicletas?

La Voz de Almería. Miércoles 16 de enero.

@juanjoamate