Texto de opinión enviado por Jesús Escámez Berenguel.

La Zona de estacionamiento regulado, coloquialmente llamada zona azul es un sistema de gestión del aparcamiento en la vía pública consistente en la petición a los usuarios de vehículos que aparquen en determinadas zonas de una cantidad monetaria en concepto de tasa por aparcar en una vía pública en concreto. El motivo de cobrar esta tasa reside en la capacidad limitada de espacio en las calles que imposibilita el estacionamiento de todos los vehículos que lo demandan.

De la disposición a pagar por parte de los ciudadanos para aparcar sus vehículos en las zonas más demandadas surge la cuestión acerca de si ese espacio está destinado a los que puedan más fácilmente pagarlo, acaparando por tiempo ilimitado éstos ese espacio que es de todos, o de si ese espacio debe ser compartido entre todos estableciendo un máximo de tiempo que permita la disponibilidad de ese espacio por parte de todos los ciudadanos que lo requieran.

La zona verde sin embargo es una zona reservada a los vehículos de los residentes de una zona de la ciudad cuya demanda de aparcamiento compromete la disponibilidad de plazas para los que allí viven. Su existencia está ligada a la existencia de zona azul en las calles cercanas.

La determinación de los lugares de cada ciudad adecuados para establecer en ellos el Sistema de Gestión del aparcamiento por zona azul se realiza mediante estudios de demanda, hablando resumidamente se trata de estudiar las variables socioeconómicas del barrio y de caracterizar en definitiva si se trata de un barrio generador de movilidad como podría ser un barrio residencial o atractor de movilidad, como podría ser el de un centro comercial, un hospital o un campus universitario. También se estudia la sensibilidad al precio de los usuarios del aparcamiento. Estos estudios son idénticos en concepto a los de un aparcamiento subterráneo; se trata en definitiva de estudiar la viabilidad de implantar un sistema u otro de aparcamiento.

La situación en Almería.

En la década de los noventa, se aplicó por primera vez el O.R.A. (acrónimo puesto a la zona azul en esta ocasión). Se trataba de un sistema de gestión del aparcamiento en la zona centro de la ciudad en el que no se establecían limitaciones de tiempo a los vehículos estacionados, sino al propio tiempo de estacionamiento, de tal manera que bastaba con renovar el permiso de estacionamiento para seguir ocupando el mismo aparcamiento en la vía pública. Esta situación no era diferente a la del resto de ciudades del país, aunque se comprobó que este método de aparcamiento sólo generaba mayores congestiones de tráfico, al disminuir la disponibilidad de aparcamientos, lo cual repercutía en el espacio y en el tiempo en el que los coches circulaban. Así pues, se impuso en algunas ciudades, entre ellas Madrid, la limitación de aparcamiento al vehículo, dotando de medios tecnológicos a los parquímetros para poder incluir el número de matrícula en los justificantes de pago y a los vehículos reguladores (los “fotógrafos”) de software de reconocimiento de matrículas para detectar infracciones. Con este método de limitación de tiempo al vehículo se ha conseguido un número mayor de plazas disponibles y ha disminuido el tráfico “flotante” en el centro de estas ciudades, lo cual se puede considerar un éxito en aras de la mejora de la movilidad, y a principios de la década actual este método se ha impuesto en Almería, aunque más adelante se estudiarán los desbarajustes que la aplicación tal cual de dicho sistema de gestión del aparcamiento ha generado.

Aplicación del estacionamiento limitado en Almería y externalidades asociadas.

Con la rotación se favorece la llegada de clientes a las zonas comerciales, que hoy en día encuentran sitio fácil para efectuar las compras o hacer las gestiones que consideren oportunas en un tiempo más o menos holgado. También es verdad que a los trabajadores de esos comercios lo normal es que le hagan la puñeta, aunque lo que se persigue con la rotación es que la movilidad obligada migre al transporte colectivo, y ahí es cuando empieza a fallar el sistema, puesto que no se ha advertido mejora en el transporte público al centro ni se la espera tampoco, sino que la alternativa sugerida por el Ayuntamiento ha sido invitar a usar los crecientes parkings públicos de la ciudad.

 También ha fallado el ayuntamiento en la ampliación de las calles en zona azul, se han ido a la zona del Hospital provincial, que a día de hoy es un centro de atención primaria para el barrio, con lo cual el porcentaje de movilidad motorizada generada es bastante bajo, y el resto del barrio no destaca precisamente por su actividad comercial, razón por la cual los días de diario la zona azul del Paseo de San Luis y el Parque Nicolás Salmerón desde la Cruz Roja están vacíos, y fuera de horas está siempre lleno.

Aparcamiento junto Kiosco La Hormiguita

Pero no acaba ahí la cosa: Antes de la ampliación Almería era la ciudad con una ratio más baja entre zona verde y zona azul, y en la ampliación hasta este barrio no me consta que exista nueva zona verde, con lo cual la ratio ha bajado más aún. ¿Solución? Probablemente si cambias Zona Azul por Verde en el Paseo de San Luis obtengas más recaudación que con la Zona Azul, y al menos no obligas a que las compensaciones se hagan con dinero de todos, sino con sólo del que lo usa. Me permito recordar, llegado este momento, que la zona verde funciona en los mismos horarios que la zona azul, que la zona verde es más barata que la azul para los residentes pero que no es gratis y que al fin y al cabo ambas zonas azul y verde se cobran por ocupar un espacio valioso de la vía pública con enseres particulares, por muy imprescindibles que resulten para la vida actual (ya hace poco se demostró con el Mobility-Mob promovido por Doble Fila el espacio ocupado por peatones, ciclistas, transporte colectivo y particular), y que si ese espacio está demandado se insta a que los usuarios puedan rotar, y eso se hace por medio de la contraprestación monetaria.

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Está claro que fastidia, y que el coche es un generador de gastos sólo superado por la vivienda para un usuario particular (curiosamente otro bien cuyo valor es dependiente del espacio ocupado) entre el propio mantenimiento del vehículo y los impuestos, seguros e ITVs como para encima pagar por dejarlo quieto, y estoy seguro que lo que voy a decir a continuación molesta a algún que otro afectado, pero se debe más a la pérdida de privilegios particulares que a una razón de necesidad comunitaria: Me resulta sorprendente que la ampliación de la zona azul haya sido hacia el Hospital Provincial en vez de hacia la C/ Pablo Iglesias, Regocijos, Rambla Alfareros… en fin, toda esa zona… y ahora alguno me diréis <<Oye, deja a mi barrio tranquilo y no quieras para él lo que para el tuyo no quieres>>. Bueno, es zona comercial y está más cerca de la principal zona comercial del centro de la ciudad, por tanto me limito a decir que el éxito de la zona azul sería ahí mayor que en la zona del H. Provincial.

En definitiva, que esto ya es mucho alargarse, el modelo a seguir es:

Residentes-> Zona Verde y Parkings de residentes (mejor lo primero)

Visitantes-> Zona Azul y Parkings rotatorios (mejor lo primero)

Trabajadores-> Medios colectivos de transporte o particulares no motorizados.

Es lo más eficaz y eficiente, pero no lo he inventado yo, así que no carguéis mucho las opiniones contra mí, sino contra el sistema en general.

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