A diferencia de otros países europeos, donde sus capitales han formado parte de las ciudades y el uso de la bicicleta ha sido fomentado a través de muy diferentes instrumentos, en España la ciudad de Madrid no ha sido precisamente el ejemplo y la referencia a seguir, habiendo tomado Sevilla, Barcelona o Vitoria la delantera en este sentido. Quizás por eso las recientes noticias sobre nuevas infraestructuras ciclistas y otras medidas de fomento del uso de la bicicleta puestas en marcha en Madrid están teniendo tanto eco y repercusión, siendo objeto de un debate a nivel estatal que sin embargo no se produce con medidas similares en el resto de ciudades.

Es el caso de la ciclocalle en torno a la Plaza Mayor y calle Alcalá, y en general la creación de nuevos itinerarios ciclistas usando ciclocalles y ciclocarriles, que a juzgar por comentarios recogidos en la noticia de manos de Pedalibre y En bici por Madrid  parecen ajustarse a las demandas y necesidades de los colectivos ciclistas.

Ciclo - Carril cerca de la Plaza Mayor de Madrid

Así, Iñaki Díaz de Etura de Pedalibre señala que «es la solución más sencilla para la interacción de todos los vehículos» aunque a la vez reconoce que no es viable desarrollarla en todo tipo de vías, pues en zonas como Plaza de Cibeles «no es lo suficiente atractivo para ciclistas noveles o sensibles, como niños y mayores«.

Mas concreto se manifiesta Iván Villarubia del blog En bici por Madrid al señalar que «el conductor no tiene nada más que hacer que lo que estaba haciendo hasta ahora. La normativa ya recogía si tienes una bici delante tienes que ir a 30 km/h como máximo y que si la bicicleta está ahí el carril es suyo y tienes que cambiarte para adelantar»  donde por tanto viene a señalar que no se trata de un cambio tan profundo, sino que es poco más que reforzar la señalización para recordar a los conductores en qué tipo de via se encuentra. Algo similar a lo que señálábamos en nuestra propuesta de ciclocalles al apuntar que se trataba de mejorar la señalización de un determinado trazado.

Sí es algo a destacar la idea que lanza uno de los consultados, Iván Villarubias, que es la necesidad de contar con unos criterios que determinen  en qué casos y bajo que condiciones es factible crear un ciclocarril o una ciclocalle, y qué requerimientos mínimos de señalización, restricciones al tránsito del resto de vehículos, etc, se hacen necesarios para asegurar un mínimo de seguridad. Sin duda los Planes de Movilidad Urbana Sostenibles son una oportunidad para ello, pero como cualquier ordenanza municipal, siempre hay tiempo para elaborarla y aprobarla.

Algo que apuntan ambos colectivos es la necesidad de solventar la falta de recursos para grandes inversiones con otro tipo de medidas sean igualmente válidas y optimas para el fomento de la movilidad ciclista en zonas urbanas y en el caso de Madrid han optado por ciclocalles y ciclocarriles. No creemos que se trate de optar por uno u otro modelo de crear itinerarios ciclistas, de elegir uno y desechar el resto, sino que en función de las peculiaridades del mismo y su trazado, determinar cuales son las medidas óptimas, pero claro, siendo conscientes de que aquellos itinerarios donde se opta por ciclocalles y ciclocarriles tienen más opciones de ser ejecutados antes,  al no enfrentarse a la barrera de la necesidad de una importante inversión para ser ejecutados. Si bien, que además se ejecuten otras medidas e infraestructuras más ambiciosas, y sobre todo más costosas, será una buena medida del compromiso de los gestores con el fomento de la movilidad. Se trata de conjugar ambiciosos proyectos con pequeñas acciones, el corto y el medio plazo, las gafas de cerca con los prismáticos, la visión pragmática con la utópica, pero no desdeñamos ninguna en favor de la otra.

Quizás por el hecho de que las ciudades tomadas como referencia no haya sido la capital del Estado la que abandere este cambio en favor de la implantación de la bicicleta, el impacto y la visibilidad del mismo se ha quedado a una escala local y no ha trascendido hasta llegar a ser patente a nivel regional o estatal.  Puede que sea solo una percepción, pero Copenhague ha hecho que Dinamarca en su conjunto sea una referencia, como Berlín lo es para Alemania y es que pese a todo, vistos desde fuera al final las miradas se centran en las principales ciudades, y en España la imagen de Madrid sigue siendo determinante. Y para nuestra desgracia, no parece, aunque algo está cambiando, que sea precisamente una ciudad volcada con un modelo de movilidad más sostenible.

@juanjoamate