No es que quiera ser manido ni aguafiestas en torno al cambio que la ciudad de Almería está viviendo en favor de la bicicleta y su uso (que son cosas diferentes), puesto que si nos hubieran propuesto hace apenas tres o cuatro años estar en la situación actual tanto de desarrollo de infraestructuras como de ‘clima general y sobre todo institucional’ hacia la bicicleta y su espacio en la ciudad, la respuesta hubiera sido, sin duda: Dónde tengo que firmar … Sin embargo, no por ello es tan raro que ahora nos parezca poco o parezca que se pueda hacer todavía más o mejor.

Cierto es que una de las primeras barreras, y más en los años de austeridad que hemos vivido, la de la apuesta por crear infraestructuras se está cubriendo, de una forma no exenta de debate y a pesar de detalles o deficiencias, sea pintura o bordillos (va por esto …) pero en apenas unos meses las propuestas que llevaban años en diferentes cajones han saltado del plano al hormigón.Que sean algo más que pintura y bordillos para convertirse en itinerarios ciclistas ya queda en manos de que, como usuarios, los pongamos en uso, el resto de polémicas sobre como podrían haber sido y han resultado ya son estériles, el tiempo y sobre todo su uso dirán que es necesario y pertinente mejorar.

Por tanto, ya tenemos las infraestructuras propiamente dichas y empieza la fase de tener que ser realistas sin dejar de pedir lo imposible, va a ser difícil que se presente de nuevo una oportunidad como esta para realizar inversiones en infraestructuras ciclistas, se podrán mejorar, pero al menos durante unos años, es lo que vamos a tener. Toca usarlas y ya.

Entramos ahora en un impass, o más bien en una situación poco definida y donde ni siquiera queda claro quién va a tener que dar el primer paso para comenzar por otro tipo de infraestructuras, las soft, blandas o relacionadas con hábitos y comportamientos, en el lenguaje técnico, de qué forma intervenir para conseguir generar hábitos en el uso de la bici que sean trasladados a comportamientos o estados de ánimo en favor de la bicicleta. El click que hace que alguien se decida a usarla y tras un periodo tenga tal ‘enganche’ (es psicología amigos) que decida usarla cada vez mas en su día a día. Pronto será tiempo de iniciativas en forma de campañas de sensibilización que ya empiezan a aparecer tímidamente por las redes como `Almería pedalea´, ya sea con programas de formación (sí, sí,  formación seguro que hay muchos que aún tenemos que aprender cómo se circula de una forma segura, cómoda y hasta cívica en bicicleta, y adquirir esa habilidad puede ser un primer paso para lograr que aumente el numero de usuarios) o bien programas de sensibilización orientados a otros colectivos ante este nuevo actor en el ámbito de la movilidad del que muchos desconocen no sólo cual es su lugar, sino la forma de convivir con él desde otros vehículos, sobre todo a motor.

Vale, entonces si tenemos las infraestructuras hard (por el hormigón y el asfalto) y algo se empieza a vislumbrar  en torno a la apuesta por las infraestructuras soft (por la intervención en materia de comportamiento) vamos en buen camino, llenaremos las calles de Almería de bicis … o no, por tanto … ¿qué hace falta para que finalmente se use la bicicleta como medio de transporte (y hasta de vida) de una forma tan natural y extendida como otras ciudades (y no hay que irse a Nueva York)?

Pues llevando ya unas semanas (meses si apuráis) en periodo electoral, seguro que propuestas no faltan (o sí) aunque esperamos que en estas municipales se hable algo, si algo con eso nos conformamos, del modelo de movilidad que planteamos y queremos para nuestros pueblos y ciudades y ahí esta nuestro decálogo que ya ha encontrado eco y hueco en algunos programas electorales. ¿Será suficiente con asumir y tratar de cumplir este compromiso político que ya parece irrenunciable para cualquier partido? Nos tememos que no.

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Y es que parafraseando a Clinton, puede que sea la Economía la que haga que finalmente la bicicleta ocupe el hueco que queremos que tenga en nuestras ciudades. Será cuando en Almería tomemos conciencia de que la bicicleta no sólo genera actividad económica en torno a ella, más allá de decorar escaparates, sino que se vea que paga impuestos (y no vamos por esas ultramontanas propuestas de un ITVM para bicicletas) que dinamiza la economía local como lo ha hecho en muchas otras ciudades, cuando veamos que no solo es usada por, sino hasta un reclamo para los turistas, será entonces cuando veremos si consigue trascender de moda a algo mucho menos efímero y más transformador. Iniciativas como Bicity no son sino el reflejo de que desde el mundo de la empresa y las molonas startups ya encuentran oportunidades, pero falta acercarlas a nuestro territorio, hacerlas visibles y viables aquí.

¿Por donde empezar? Uff, si lo supiéramos, lo que si es cierto es que basta mirar ciudades cercanas para encontrar ejemplos, incluso en Almería de cuando en cuando aparecen algunos como Bicinkieta, y cada vez mas eso de hibridar una actividad al uso con un elemento nuevo como en este caso es la bicicleta, al menos en ciertos entornos, va a deparar un rosario de nuevas ideas. Si a eso le sumamos que la sostenibilidad en torno a la movilidad urbana está en auge y que cada vez somos consumidores mucho mas concienciados y comprometidos, se da un escenario muy favorable. Eso si, la fórmula del éxito es lo que no parece haber sido descubierta y mas allá del ensayo y error, puede que la cada vez mayor cultura ciclista en Almería sea la que acabe por hacer que las propuestas que surjan acaben consolidándose, puede que veamos a empresarios de toda la vida subidos a esta tendencia, o puede que aquí no llegue.

¿Será otro imposible para Almería o muy pronto una nueva realidad? Lo que es seguro es que lo descubriremos a pedales.

@juanjoamate