¿Los funcionarios locales y estatales desconectan cuando tratas de hablar con ellos sobre la bicicleta? ¿no les convencen argumentos sobre la salud pública, opciones de transporte o un aire limpio? ¿Te mandan a hacer viento los dueños de negocios cuando sugieres construir nuevos carriles bicis y aparcabicis, con temor a que la falta de estacionamientos para coches ahuyenten a los clientes?

Entonces háblales de dinero.

Las bicicletas pueden ser un gran negocio y los negocios se están empezando a dar cuenta de ello. En un panel de Bike Summit (en inglés) del miércoles 21 de marzo en Washington, D.C., sobre el impulso económico que la bicicleta pueden aportar a las ciudades; destacaron otro mensaje importante, los ciclistas pueden dirigirse a los políticos a la hora de presentar sus propuestas de inversión en infraestructuras para bicicletas/peatones.

Muy distinto a la realidad, la razón principal por la que los propietarios de grandes negocios se resisten a la instalación de infraestructuras para las bicicletas es por miedo a que limiten los espacios de estacionamiento de coches. Una vez que se den cuenta que pueden tener 12 plazas para bicicletas por cada una de coches, a veces empiezan a cambiar de perspectiva. Y todavía mejor, empiezan a descubrir que los usuarios de bicicleta pueden convertirse en sus mejores clientes. “Tendemos a comprar más cerca de nuestras casas y a hacerlo con más frecuencia”, dijo April Economices, una asesora que ayudó a la ciudad de Long Beach, California a construir una zona de negocios amigable con la bicicleta (en inglés). En lugar de subirse al monovolumen e irse a las afueras para comprar en los enormes centros comerciales, los ciclistas prefieren comprar en los negocios que están en sus propios barrios.

El alcalde de Long Beach, Bob Foster, comprende el valor de las bicicletas: “Veo partes de la ciudad en mi bicicleta a las que ni habría prestado atención si estuviera conduciendo”, afirmó. “Esta es mi forma personal de acercarme a la ciudad”.

Esa cercanía tiene un valor en dólares y centavos. Las bicicletas circulan a la que el coordinador de Bicicletas en Portland, Roger Geller, llama “velocidad en escala humana”, que les permite “pararse y comprar algo”. Por otra parte, April Economides dijo, si no tiene que mantener un coche tienes 6.000 dólares extra tintineando su bolsillo que de otra forma tendrías que gastarte en combustible y mantenimiento (normalmente 8.776 dólares de media si creemos a la AAA). De acuerdo con los investigadores de Intelligent Communities, un programa del National Building Museum, solo el 16% de los gastos de automóviles en un hogar se mantiene dentro de la economía local.

Las cuatro zonas de negocios amigables con la bicicleta en el distrito que April Economides ayudó a desarrollar en Long Beach ofrecen un modelo de cómo fomentar la bicicleta sin la necesidad de realizar infraestructuras. Los comercios locales ven el acceso en bicicleta como una gran ayuda para ir de compras (compras locales) e ir a comer. Tienen un programa informal de bicicleta compartida, de forma que los dueños de los negocios pueden disfrutar ellos mismos de los beneficios de la bicicleta en la ciudad. EL programa creó tiene el programa de descuentos más grande de la ciudad, donde los clientes obtienen mejores precios si llegan en bici. Esto programa también incluía paseos en bicicleta por las comunidades, reparaciones de bicicleta gratis, aparcamientos vigilados para bicicletas en los eventos locales y hasta gente que hacía retratos con bicis, donde podías hacerte una foto con tu bicicleta. Estos programas han traído una gran cantidad de nuevos clientes a las tiendas participantes.

Dos de los cuatro distritos no tenían una buena infraestructura para el uso de la bicicleta pero ahora hay mucha más demanda para ello, incluso entre comercios que se oponían a su uso.

Long Beach tiene un estímulo conceder para crear los distritos, y el plazo de la concesión expiró la semana pasada. Pero April Economides dijo que los comercios participantes están ahora tan animados con la bicicleta que van a impulsar el trabajo. Y es un grupo diverso de empresas: los organizadores se acercaron a los comercios hispanohablantes y camboyanos de la zona y consiguieron su plena participación. También dejaron carteles y flyers en los portales, ya que no todo el mundo está conectado a internet.

Las “Calles Abiertas” o “Ciclovías” (eventos en los que se cierran las calles al trafico motorizado y se convierten en dominio de los ciclistas, peatones, patinadores, malabaristas y paseadores de perros), son otra manera de que le gente se acerque a comercios locales. La universidad de Washington en St. Louis cuantificó los beneficios económicos de los programas de calles abiertas: 73% de los participantes gastaban dinero en un restaurante o tienda que estuviera en la ruta, y 68% descubrieron nuevos restaurantes y tiendas.

Los “Distritos de Mejora Comercial” son otro buen lugar para buscar apoyos en favor de las políticas por la, dijo Andy Hanshaw de la Coalición por la Bicicletas del Condado de San Diego. Las tiendas locales y restaurantes estarían encantadas de patrocinar paseos en bicicleta para la comunidad paseos y nuevos aparcabicis.

Después de todo, en los centros de las ciudades cambiar los carriles para coches por los de los peatones puede generar mucho dinero. El caso más exitoso es, tal vez, el de Times Square en Nueva York, “el mejor caso de cómo convertir en zona peatonal el lugar con más transito peatonal en América”, dijó Mike Lydon del Street Plans Collaborative. Según un estudio reciente comisionado por el BID local, Times Square ayuda a generar más de una décima parte de la economía de la ciudad en menos del 1% de su terreno.

Del Park(ing) Day, donde la gente crea parques efímeros en estacionamientos para automóviles, hasta terrazas que hacen esos pequeños lugares más permanentes, y pop-up cafés que crean nuevos espacios para la gente al aire libre, todas estas iniciativas atraen a la gente y les dan vida a las calles.

“Montar en bicicleta, al igual que caminar, ayudar a hacer más vibrante a Main Street ”, dijo Economides. “Le da más miradas y oídos a la calle, haciéndola más segura. Piensa en una mamá empujando una cochecito. Va a querer caminar un barrio que tiene más gente caminando y en bicicleta; se va a sentir más segura. Y uno quiere atraer a mujeres y madres. Somos un factor comercial bastante importante”.

Rory Robinson del Servicio de Parques Nacionales encontró muchos otros ejemplos de cómo la bicicleta estimular la revitalización económica, como la apertura de la Mineral Belt Trail en Leadville, Colorado, que condujo a un aumento del 19 por ciento en los ingresos de impuestos sobre las ventas, ayudando a la ciudad a recuperarse del cierre de la mina en el año 1999. El Washington & Old Dominion Trail de 45 millas de largo en los suburbios de Washington DC trajo unos estimados 7 millones de dólares a la economía del norte de Virginia, cerca de una cuarta parte eran visitantes de otras zonas. Y el centro de Dunedin, Florida, estaba sufriendo una tasa de ocupación en el comercio del 35 por ciento hasta que la abandonada pista del ferrocarril CSX se convirtió en Pinellas Trail. Robinson encontró que ahora la tasa de ocupación es ahora el 100 por cien. “El negocio está en auge.”

El beneficio económico de la bicicleta para las comunidades no termina en los capuccinos caros de los ciclistas y las compras compulsivas. Las propiedades cercanas a carriles bici aumentan un 11% en su valor, afirmó Economides. Agentes de bienes raíces y constructores de vivienda han encontrado sistemáticamente que el acceso y la proximidad con espacios para pasear y circular en bici, especialmente los áreas verdes, hacen que las casas sean más fáciles de vender. Un reportero del Indianapolis Star lo dijo mejor en 2003: “Puede que el Monon Trail no tenga arena ni olas, pero en Indianápolis es el equivalente a tener una propiedad frente al mar”.

Además de esto, las construcciones de carriles bici crean el doble de puestos de trabajos que las carreteras para coches y lo hacen por la misma cantidad de dinero; eso es un gran argumento económico que se puede llevar a los dirigentes locales y políticos cuando se les pide que apoyen esta causa, incluso (o especialmente) en tiempos de crisis económica.

Autor: Tanya Snyder, es editora del blog Capitol Hill desde septiembre de 2010 después de cubrir el Congreso para Pacifica y la radio pública. No usa coche y vive en un vecindario con tránsito y pro-bicicletas en Washington, DC.
Publicado: Marzo 23, 2012 como Artículo original (en inglés): Streetsblog

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