Poco conocido hasta ahora, estamos convencidos de que buena parte del transporte público, al menos para usos concretos y zonas con poca densidad de población, pasa por el transporte bajo demanda en un futuro no muy lejano. De hecho, los PMUS (Planes de Movilidad Urbana Sostenible) de algunas comarcas y ciudades los empiezan a contemplar, y posiblemente en los próximos años lo empecemos a ver como algo cotidiano.

¿En qué consisten? El concepto es muy sencillo. Hablamos de un transporte público sin líneas ni paradas fijas, los recorridos se ajustan a la demanda de los usuarios. Con este tipo de sistemas se consigue un ahorro energético enorme y una reducción importante de las emisiones de CO2, además de ofrecer un servicio más personalizado y adaptado a las necesidades de los propios usuarios. De hecho, en aquellos lugares en los que se ha implantado se ha conseguido disminuir el uso del coche privado, cuyo abuso es uno de los males de nuestro tiempo.

Es un sistema especialmente útil en zonas con escasa demanda o población, en las que un modelo de transporte público convencional no es sostenible económicamente. En cambio, con este sistema, a caballo entre el taxi, el coche compartido y el autobús, se puede dar un servicio adecuado a miles de personas, ahorrando costes y haciendo el transporte más sostenible. Comarcas con pequeños pueblos, barrios aislados en torno a las grandes ciudades o usos concretos como el autobús nocturno de Paterna, que se gestiona mediante este tipo de tecnologías, pueden ser algunos de los usos que se pueden dar a este nuevo modelo de transporte público.

En algunas zonas con pueblos de pequeño tamaño como Castilla y León este tipo de servicios están funcionando muy bien y con un ahorro en combustible considerable.

Pero estos microbuses también pueden ser una opción en grandes ciudades. Los sistemas de transporte a la demanda son capaces de ofrecer una ruta eficaz puerta a puerta para un gran número de usuarios, que pueden acudir al trabajo todos los días o a la universidad, o a cualquier otra gestión, con una ruta personalizada junto a otros compañeros de viaje con horarios y necesidades similares. Para ello, con la tecnología actual, la gestión del sistema es sumamente sencilla, aplicaciones para móviles, terminales en lugares concretos de la ciudad o sencillamente desde casa a través de internet, es posible introducir nuestros datos y nuestros requisitos, para que el sistema busque un recorrido compatible con ellos y con otros usuarios con necesidades similares. En muchos sitios, pensando en aquellas personas poco familiarizadas con la tecnología, también se dispone de números de atención telefónica para realizar este tipo de reservas.

Pensamos que en Almería puede ser interesante para aquellos lugares fuera de la capital en los que Surbus se queja de aproximarse y no siempre recoger pasajeros, como ocurre en Venta Gaspar, Loma Cabrera o Los Cortijillos y por lo que la L20 ha sufrido durante su funcionamiento. También puede ser una solución para los trabajadores del Aeropuerto de Almería, que en breve quedarán incomunicados por Surbus con menos frecuencias en la línea 20, como informábamos esta semana. En la provincia, soluciones de transporte a la demanda ya se han planteado en Planes de Movilidad Sostenible de municipios como Roquetas de Mar (en el año 2007) y en comarcas como el Almanzora o el Levante. No vendría mal que algunos de nuestros políticos hagan un viaje por Castilla y León por ejemplo, donde dada la atomización de sus pueblos y su envejecimieno, hace tiempo que vienen apostando por ello.