Foto cedida por Domingo Leiva

Recuperamos un artículo que nos ha cedido Alberto Gutiérrez, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Almería. En él ofrece a la ciudad la idea de convertir el fántastico y simbólico edificio de la antigua estación de tren de Almería en un mercado al estilo del de San Miguel de la capital de España. Nos parece una idea interesante, aunque díficil de acometer sin voluntad y más aún ante la falta de entendimiento entre el Ayuntamiento de Almería y la Junta de Andalucía, pero aún así, le damos difusión a continuación:

Una idea para la estación de tren de Almería

Soy de los que piensan que las ciudades son bonitas o feas en función de lo habitables y cómodas que sean para los ciudadanos y turistas y no tanto por los monumentos que alberguen. Evidentemente, si tienen monumentos, mucho mejor. Pero cuando peatonalizas calles, creas parques, bibliotecas, etc., o impulsas las terrazas en los bares y restaurantes, por ejemplo, las personas disfrutan mucho más del lugar en el que viven o visitan. Se trata de darle un sentido y un orden a la ciudad. Y en esa línea, creo que una buena idea para Almería sería convertir nuestra excepcional estación de tren en una especie de Mercado de San Miguel de Madrid. Me explico.

En la actualidad, este espectacular edificio, que fue diseñado por un desconocido arquitecto francés discípulo del afamado Gustave Eiffel e inaugurado en 1895, está vacío. Lleva lustros así. Pensaron poner una oficina de turismo y la idea no prosperó. Ha habido otras propuestas. La mía es impulsar la estación, que es “Obra de interés cultural”, como un centro que conjugue hostelería y venta de alimentos selectos, parecido al conocido Mercado de San Miguel de la capital de España. Este es un antiguo mercado de abastos en el que puedes saborear una buena cerveza acompañada de extraordinarios productos de todo el mundo repartidos en numerosos puestos, a cada cual mejor presentado. A quien no haya estado nunca le recomiendo, cuando vaya a Madrid, que se acerque y lo recorra un mediodía o una noche.

Esta transformación daría vida a la estación de ferrocarril, pero también al entorno que, además, en un futuro tendrá listo el soterramiento que dará lustre a la ciudad (esperamos). Y si se hiciera en condiciones –y con ello me refiero a que no se haga nada cutre y con desgana: olviden sillas de plástico roídas y sucias, por favor- sería un reclamo de la hostelería de primer nivel, en el que los más acreditados restauradores y cocineros de la provincia gozarían de un puesto en el que servir sus mejores viandas.

Asimismo, se crearía una filmoteca, un museo del ferrocarril y una sala de exposiciones que añadieran un mayor interés al edificio. Sería un sitio fantástico en el que podríamos ver una película o una muestra de pintura y luego tomar un refresco o comprar cualquier exquisitez. Uniríamos ocio y cultura y lograríamos que la vieja y alucinante estación de tren de Almería fuera la envidia de otras ciudades y, qué duda cabe, un gran acicate para el turismo. Ah, no olvidemos que al lado tiene un enorme parking que facilitaría la llegada de la gente.

En cuanto al dinero, entiendo que no debería ser un problema, porque el edificio ya está construido. Habría que diseñar y habilitar el interior, eso sí. Por cierto, también estaría genial poner un par de vagones de trenes antiguos en una vía –si se librara del soterramiento, claro-, de forma que en ellos se pudiera incluir un restaurante o un bar puesto con gusto.
Si la idea gustase, y ojalá que sí, sería cuestión de aunar esfuerzos y voluntades de los políticos y disminuir al máximo la burocracia, que tanto tememos… Es una oportunidad para Almería, para nuestro turismo y, por supuesto, para la creación de numerosos puestos de trabajo.

Artículo de Alberto Gutiérrez, Director de El Períodico de tú Día/El regalo de los aniversarios

Damos también las gracias a Domingo Lieva por dejarnos acceder a su álbum y cedernos sus fotos.