Siguiendo nuestro recorrido por ciudades de las que hay mucho que aprender en materia de movilidad, que iniciamos con Friburgo y Curitiba, os hablamos en esta ocasión de Houten, todo un referente en Holanda, gracias al diseño urbanístico de una ciudad en la que todo está pensado para que nos olvidemos del coche.

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Houten está a apenas 10 minutos en tren de Utrech y cuenta con unos 50.000 habitantes, la mayoría de ellos bastante jóvenes, como suele ocurrir en las ciudades dormitorio y de reciente construcción en la mayoría de sus espacios.

El revolucionario concepto urbanístico que ha hecho famosa a Houten es la idea de una ciudad organizada en torno a una estación de tren, con un área de 6 kilómetros cuadrados en los que la bicicleta es el medio de transporte preferente, con algunas calles principales cerradas al tráfico y todo organizado en torno a un gran carril bici que atraviesa el entramado urbano de oeste a este.

En el caso de los coches, no es precisamente fácil recorrer la ciudad. Existe una circunvalación exterior que comunica los barrios, pero la conexión interna entre ellos se tiene que hacer con medios no motorizados, siendo necesario salirse a la circunvalación para llegar de un barrio a otro en coche, lo que implica muchos más rodeos.  Además, en los cruces las bicicletas tienen preferencia sobre los coches y dentro de la ciudad la velocidad está restringida a 35 kilómetros por hora, pacificando las calles. Existe una red de ciclocalles en los que comparten espacio coches y bicis, pero teniendo preferencia estas últimas y para salvar la circunvalación exterior hay una serie de túneles por las que pasan las bicis de una zona a otra. Lejos de suponer un problema todos estos límites al coche, los habitantes de Houten parecen contentos con una ciudad que favorece la recuperación de las calles por parte de sus habitantes.

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Foto: EURIST e.V.

En Houten más del 50% de los desplazamientos diarios se realizan en bicicleta, ¡¡el 50%!!! (en Barcelona, una de las ciudades españolas con más presencia de la bici, apenas son el 2% y en Madrid el 0,3%). Su modelo urbanístico se ha convertido en un referente, con un centro urbano que, lejos de lo que se pueda pensar, está mucho más animado que el de una ciudad abierta al tráfico motorizado y con el coche como principal protagonista.

Un par de datos, señores comerciantes y políticos: la superficie de metros cuadrados destinados al comercio local es dos veces y media superior a la media del país. Y otro dato: el 75% de las compras que hacen sus habitantes se hacen en el comercio local, nada de grandes superficies comerciales lejanas.

Este modelo de ciudad, con calles tranquilas, movilidad sostenible y lugares de convivencia diseñados para el disfrute de sus vecinos, también tiene otros aspectos positivos que son evidentes, pero que no viene mal destacar, como por ejemplo, que la tasa de accidentalidad es la mitad de la media del país. Lógico, decimos, teniendo en cuenta el escaso uso del coche que se hace.

Houten es una ciudad llena de vida en las calles, en las que juegan sus niños sin temor a los coches, en la que es posible desplazarse sin ruidos, sin contaminación. En la que es habitual ir a comprar con remolques en las bicis y en la que se disfruta de una calidad de vida envidiable gracias a la apuesta realizada en su día por unos políticos y unos colectivos sociales ambiciosos y con visión de futuro.

@juvaldivia