La bicicleta comienza a ocupar su espacio en las calles.Vamos tarde respecto a otros países, el fenómeno es más o menos patente en nuestras ciudades según una multitud de factores, pero así es y parece que ya no va a haber marcha atrás. Ahora bien, como todos los cambios, no parece que vayan a implantarse sin más, hay roces, desajustes, tiras y aflojas en tanto que la nueva situación adquiere normalidad y es asumida y entendida por todos los participantes.

Nuevo escenario y un nuevo actor: la bicicleta

Desgraciadamente nos hemos encontrado en las últimas semanas con varias noticias en torno a fallecimientos de ciclistas, tanto en la Región de Murcia como en la ciudad de Sevilla, ambos están suscitando diferentes medidas de presión y movilizaciones y por desgracia no son cuestiones aisladas, recordemos la repercusión que tuvo el atropello por un camión de una usuaria del servicio público de bicicletas de Barcelona.

Son las consecuencias de un nuevo escenario para la movilidad urbana, otros tipos de vehiculos compartiendo la calzada, cada vez más usuarios de la bicicleta y no todos con gran destreza ni años de experiencia y práctica para saber desenvolverse con soltura, un parque de vehiculos a motor que envejece y con ellos las prestaciones de los vehiculos y una menor inversión en mantemiento y elementos de señalización y seguridad en las calles y carreteras.

La presencia de la bicicleta demanda cambios en muchos sentidos.

Parece que este será uno de los efectos colaterales del mayor número de usuarios de la bicicleta en las ciudades, y también del nuevo auge que parece tener la práctica del ciclismo como deporte, que las bicicletas han de circular principalmente, salvo en ciudades con una adecuada red de carriles bici y máxime con las ordenanzas que restringen la circulación por aceras y zonas peatonales, por espacios destinados a y ocupados por los vehiculos a motor. Estos a su vez se enfrentan a una situación que les es nueva, compartir su espacio, que ya de por si se considera limitado y además hacerlo con un vehiculo al que se enfrentan en desigualdad de condiciones: es más lento, mas pequeño y más frágil.

De primeras los cambios que se nos vienen a la cabeza son los vinculados a la necesidad de más infraestructuras para poder circular seguros en bicicleta, como la red que planteábamos para la ciudad de Almería en Doble Fila, era el sueño de contar con autopistas para bicicletas.

Pero hay otras opciones, de menor coste y que además es posible desarrollar en muy corto plazo. Un interesante reportaje sobre el fenómeno del uso de la bicicleta en nuestras ciudades es el que en su momento emitió REPOR y curiosamente recuperó hace unos dias, donde se aborda esta problemática y se presentan algunas alternativas que se están llevando a cabo, como los cursos para aprender a circular en bicicleta y hacerlo de manera segura por la ciudad, pues no todos los usuarios de la bicicleta se han enfrentado alguna vez a ello ni saben exactamente como hacerlo de una manera segura. Os invitamos a ver el reportaje completo en este enlace.

Repor – Pedales de Asfalto

Los aliados del uso de la bicicleta

Es necesario un papel más activo de todos los agentes implicados, ayuntamientos, gestores de tráfico, etc. su papel va a ser determinante para favorecer la convivencia, prestar la información necesaria para que todos sepan como circular adecuadamente y sensibilizar sobre los cambios que supone la presencia de la bicicleta. Afortunadamente ya hay intentos por parte de la DGT en fomentar la sensibilización, hacer ver el potencial problema e informar sobre como circular en bicicleta o junto a estas, unas iniciativas que esperamos que sean cada vez más habituales, como ya hemos señalado, la bicicleta ha salido a las calles para quedarse y ocupar su espacio.

@juanjoamate