De todos es sabido que el sistema de transportes “público” en Almería (al igual que otras muchas cosas) no es ningún dechado de eficiencia. Concretamente, el servicio urbano que presta la empresa concesionaria Surbus es uno de los ejemplos más flagrantes y de reciente actualidad, por desgracia, casi. Tras una serie de estudios de rentabilidad llevados a cabo por la Concejalía de Seguridad y Movilidad, se decidió remodelar parte del servicio a fin de mejorar sus prestaciones a la par que meter la tijera con disimulo, tal y como explicó la propia concejal en la presentación de dicha reestructuración.

Sin embargo, este plan ha recibido desde el día de su implantación quejas y malestar entre los usuarios que, de una forma u otra, se han visto perjudicados o han visto sus horarios alterados. Bien es cierto que se le dio al asunto la debida difusión en los propios autobuses con trípticos informativos y con un plazo de antelación razonable, lo cual se sumó al revuelo despertado entre los usuarios. Bajo el pretexto de su mala organización y peor rendimiento, ha sido la línea 20 la que más ha sufrido. Dicha línea cubría varios recorridos en expediciones diferentes: hacia Retamar, Cuevas de los Medinas y Acebuche en una dirección y el aeropuerto, Venta Gaspar y Loma Cabrera hasta el centro; con una frecuencia de paso de 25 minutos. Además, dentro de esta línea se incluían varias expediciones directas a la Universidad con unas horas de paso ajustadas al horario universitario. La escabechina vino con la idea de desgajar todos estos recorridos en líneas diferenciadas con trayectos y horarios diferentes, lo cual ha supuesto que los autobuses de la línea 20 sufran una masificación solo vista antes en días señalados y horas punta. La línea 22, de nueva creación y pensada para dar servicio al aeropuerto en conexión con la Estación Intermodal, no está mal pensada del todo según un estudio. Sin embargo, tiene la desventaja de que al suprimir casi todas las paradas intermedias, deja de ser útil a los ciudadanos que podrían aprovechar esta línea, aunque no sean usuarios del aeropuerto; condenándolos a esperar al siguiente 20 con la incertidumbre de si podrán o no subir debido a la frecuente falta de espacio. A todo esto, el 22 va, a excepción de horas concretas, casi siempre vacío.

Otro aspecto espinoso es la “universitaria” línea 15. No sé como abordar adecuadamente el tema de esta especie de engendro o línea amorfa e insufrible que podría hacer llorar de frustración al más paciente de los mortales. Por una parte, según el comunicado oficial, uno de sus objetivos es satisfacer “la demanda histórica” de unir los barrios de La Cañada y Costacabana (sería bueno saber si es una iniciativa ciudadana o de dónde viene esto). Por otra parte, a esta minilínea se le ha acoplado la extensión a la Universidad. Así, quien proceda de El Toyo o El Alquián debe hacer un transbordo. Problema para los universitarios: es un recorrido absurdo ir hasta La Cañada para después volver en dirección opuesta, pasar por Costacabana cuando nadie se baja allí y dar la vuelta hasta la Universidad. Por no hablar de sus horarios; ¿tiene sentido pensar una línea de transbordo con otra y que sus horarios no coincidan? Porque quien llega a La Cañada a las 8:45 y ve que su 15 salió a las 8:30 se lleva una poco grata sorpresa. Mientras se arregla o no el entuerto se decidió retrasar la salida de este autobús a menos cuarto, lo cual obligó a los estudiantes durante unas semanas a no saber en qué parada bajarse, o a tener que hacerlo en la terrible parada del Kilómetro 5, la cual consiste en una cuneta llena de maleza a la cual se accede tras cruzar la calzada en un tramo de escasa visibilidad sin pasos de peatones ni nada. Absurdo, pérdida de tiempo y dinero suprema y jaleo innecesario, que incluso conlleva peligro para la propia integridad física.

Y si se ha hecho una línea exclusiva para el servicio aeroportuario; y desde Almería hay hasta tres líneas con servicio por rutas diferentes, ¿por qué no crear una línea universitaria exclusiva que cubra la zona que el resto de líneas ignora y que pierde este servicio con las modificaciones de la L20? En principio, a partir de la vuelta del puente habrá un ajuste de horarios en esta línea 15, esperemos que sea para mejor.

Con respecto a la supuesta demanda histórica de La Cañada, la solución podría ser bien sencilla. El Alquián y Retamar han estado asimismo separados hasta hace relativamente poco, cuando se construyó el carril bici que ahora une ambos núcleos urbanos. El cual, a pesar de las deficiencias en el alumbrado, definitivamente ha dado muchísima vida a ambas zonas. Y es que, mientras se desperdician watios de luz en zonas inhabitadas de la zona de El Toyo, esta vía es transitada incluso de noche por vecinos que deben llevar sus propias linternas para alumbrarse el camino.

Son muchos los problemas planteados y pocos los resueltos, sin embargo; en esta coyuntura histórica debemos asumir que o renovarse o morir, y que antes que dilapidar los presupuestos públicos, mejor recortar pero manteniendo (o construyendo de una vez) unos servicios decentes para la ciudadanía. Pues no han sido pocas las quejas, ni seguirán faltando ejemplos de dispendio municipal en obras inútiles que los vecinos ni necesitan ni han votado un órgano de gobierno para ello. Y puestos a quejarse, aquí en esta nuestra ciudad tenemos un filón impresionante para ello. Desde el punto de vista de la movilidad, en Almería aún queda mucho por hacer.

Artítculo de opinión de Ana Francisca Díaz Martínez.